viernes, 6 de diciembre de 2013
Invictus
Invictus es una hermosa película que nos narra en escasos 140 minutos las estrategias de un ser extraordinario, un líder emergente que supo reconocer el conflicto que estaba paralizando a su país, ese líder es Nelson Mandela, un estadista, con gran capacidad para aprender, con muchos talentos, y sobre todo, como mucha compasión.
Compasión que le hizo entender que su primera tarea, y las más importante quizás, era reconciliar un país en confrontación, un conflicto nacional entre los habitantes de Sudáfrica originado por la oprobiosa práctica del Apartheid, un sistema de vida y gobierno, que hizo que los blancos y negros, todos hijos de la misma nación, vivieran como seres extraños en su misma patria.
Es así, como habiendo estado preso por 27 años por ese mismo sistema que defendían los blancos, él logra hacer entender a toda una nación que sólo sintiendo que eran un solo equipo, podrían llegar a ser un solo país.
Una vez liberado, y ya con el Apartheid abolido, ofrece un discurso magistral que fue quizás el comienzo de la unión de Sudáfrica: “Tomen las armas en sus manos, cojan su ira almacenada en sus corazones, y aviéntenlas al mar", y así fue, cuatro años después, Nelson Mandela, contra todo pronóstico, fue electo presidente de Sudáfrica con una abrumadora mayoría, y sobre todo, EN PAZ.
¿Y porque se origina este conflicto?
Por los temores que ambas partes experimentaban, los negros, el temor que el rechazo del Apartheid había metido en sus corazones, y que ahora los hacia querer vengarse de los blancos que anteriormente los trataban como si fueran escoria.
Y los blancos, porque sabían que habían perdido el poder que ostentaron hasta el día que Mandela fue electo presidente, esto les producía un temor incalculable, porque sabían que había mucha ira, mucha venganza y mucho dolor reprimido, que podía estallar en cualquier momento.
Mandela, muy inteligentemente, supo reconocer la separación que seguía existiendo, ya no era por un régimen autoritario que los obligaba a estar separados, ahora era por los sentimientos que ese mismo régimen había dejado como herencia.
Un día, en un juego de Rugby, reconoce los síntomas, los blancos apoyaban al equipo de Sudáfrica, The Springboks, y los negros al equipo contrario, fuere cual fuere, porque sentían que esos colores del equipo sudafricano eran la representación misma del tan odiado sistema del Apartheid, aun así, Mandela cree que el comienzo de su labor consistiría en hacer que todos los Sudafricanos comiencen a reconocer a The Springboks como el equipo nacional, llevando las diferencias de cada grupo racial hacia un objetivo común, ganar El Mundial De Rugby. El cree que lo que necesita un líder para lograr que los otros hagan algo que esté por encima de su propias creencias de su capacidad es INSPIRACIÓN.
Y así, Mandela se propone unir al país, busca Resolver el Conflicto, porque como ya se dijo anteriormente, era la primera tarea si quería lograr un nación próspera, no iba a servir de nada mejorar los sistemas de salud, la educación, la economía, si todos seguían viviendo en constante búsqueda de la venganza, y comienza el proceso de negociación entre las partes, Mandela, en su discurso donde quería evitar la eliminación del equipo de Rugby les dice a los dirigentes deportivos negros: "Les probaremos (a los blancos) que no somos los que ellos temían que nos convirtiéramos. Tenemos que sorprenderlos con la compasión, con auto restricciones y generosidad. No es el momento de celebrar una venganza. Es hora de construir nuestra nación, de romper toda barrera que no nos deje hacerlo aunque sus ladrillos sean de arcilla u oro".
Realiza estrategias para evitar la formación de bandos o para romper con ellos, Mandela sabía que la mejor manera de ir rompiendo con la separación entre las partes es haciendo que se conozcan entre sí, es así que justo al asumir la presidencia, cuando llega a la Casa de Gobierno e invita a todos a trabajar por el futuro del país, donde no haya distinción por el color de la piel, ni por el idioma, y conforma un equipo de guardaespaldas interracial, evidenciando desde el ejemplo su habilidad para fomentar el compromiso y la integración.
Predica con el ejemplo, con credibilidad, control, sutileza, amabilidad, COMPASIÓN, es tan grande su compromiso, que Mandela es el primero que lo pone en práctica, “Como quiero cambiar al mundo sino empiezo por cambiarme a mí mismo”. Es así como Mandela comienza a promover el trabajo interracial, para disminuir los prejuicios, la segregación racial y aumentar el conocimiento del otro, el reconocimiento de la OTREDAD y por supuesto el fortalecimiento de la confianza y reduciendo al mínimo la discriminación de un grupo por otro, lo que lleva paulatinamente a la integración social.
Utilizando las estrategias de cooperación entre los grupos en conflicto, buscando y otorgando el perdón en lugar de generar el terror y promoviendo la integración nacional como un fin superior, que lleva al país entero a pensar en algo que está más allá que ellos mismos, esto sumado a toda una estrategia política adicional, buscando apoyo en países del extranjero generando confianza y dando a entender que Sudáfrica era una nación nueva, emergente y con mucho futuro.
Otro aspecto importante es el discurso que maneja Mandela, siempre buscando la participación de todos por igual, llamando al perdón, a la paz, y le da importancia a la minoría blanca porque hace entender que sus recursos son importantes, el actúa como un mediador entre las partes en conflicto, buscando facilitar el diálogo y estableciendo puentes que sirvan de unión y logren el objetivo superior, la integración de todo un país, logrando una excelente estrategia de comunicación, favoreciendo permanentemente las condiciones de negociación entre los grupos, a pesar que el pertenecía a uno de ellos, desplazando la competitividad y orientándola hacia ganar – ganar de todos, eso lo logra, señalando que no era el momento de venganza sino de construir una nación donde todos sean uno.
En todo momento Mandela busca la conciliación entre las partes, en momentos de intensa fricción, el mismo daba ejemplos conciliatorios que estimulaban aún más la integración nacional, antepuso su propia salud, los sentimiento de su propia familia, que le reclamaba que esos blancos que el ahora aupaba, lo habían puesto preso, con sus derechos disminuidos al mínimo, y que el sin embargo refuta diciéndole a su propia hija: “Ahora mi familia es de 42 millones de personas”, se reduce su propio salario en un 30 % para obras de caridad, muestra agradecimiento en cada ocasión que le es posible, de hecho se aprende el nombre de cada integrante del equipo de Rugby para hacerlos sentir que son parte de un objetivo mayor, para incluirlos aún más en su proyecto, se viste con el uniforme del equipo, mismo equipo, que un tiempo atrás era rechazado por los negros, y ahora ellos mismos eran parte de los que celebraban el triunfo alcanzado, aun utilizando el poder que le confería ser el PRESIDENTE, era humilde, cuando llega en helicóptero al campo de juego donde entrenaba el equipo de Rugby les dice: “Yo como presidente tengo permitido hacer cierta cosas”.
Definitivamente, Mandela, supo entender el conflicto social nacional que se estaba desarrollando en su país, y que sólo tenía una posibilidad, resolverlo, de no haber sido así, se hubiera desencadenado un cruenta guerra civil, que al final realmente nadie quería, esto sólo habría traído mayor inestabilidad, desmejoras en la calidad de vida ya en estado crítico, mayor derramamiento de sangre y mayor desintegración dentro del país. Mandela tuvo el coraje, la fuerza, la firmeza y la suficiente inteligencia y compasión para desarmar esa ira contenida de los negros y el temor de los blancos que conformaban su nación, porque eso era Sudáfrica, un conjunto de etnias y culturas que conformaban la esencia del país.
Por esa razón, Mandela sólo tenía un objetivo trascendente: la reconciliación nacional, de esto surgió la necesidad del perdón: "El perdón libera el alma. Remueve el temor. Por eso es un arma tan poderosa", aprovechando todas las oportunidades y estrategias que supo y pudo utilizar para lograr lo que se había propuesto e ir convirtiendo a Sudáfrica en una nueva nación, inclusiva, y que fuera conocida en el mundo entero, como un país que utilizó un conflicto social para reconstruirse a sí misma.
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